lunes, 31 de marzo de 2008

Amor romántico


¡Que bonito suena!... el amor que todo lo puede, por el que a todo se renuncia, que todo lo cambia, que transforma a las personas... por el que todo se da....

Y sin embargo que error tan grande, que mentira tan enorme.... cuantos sufrimientos en nombre de ese amor...

Nos vistieron de rosa al nacer, crecimos entre nuestros cuentos de hadas y princesas y los de guerreros medievales de nuestros hermanos; comenzaron a confeccionar el ajuar para nuestra boda siendo todavía niñas..... Llegamos a pensar de manera natural que el fin de nuestra vida era el matrimonio.

Y aunque nuestra adolescencia fue época de apertura, quisimos estudiar una carrera para ser dueñas de nuestra propia vida, nos incorporamos a la vida profesional y algunas de nosotras rompieron verdaderas barreras, quedó un poso muy profundo y peligroso en nosotras, peligroso por estar en el inconsciente, por no estar meditado.... quedó nuestra idea sobre el amor.

Llegamos a creer que éramos medias naranjas que solo se verían completas con la otra media, que esa media era única y exclusiva para nosotras y que bastaba con encontrarla; que aunque esa media naranja resultara ser un sapo, nuestro beso de princesa lo transformaría en un príncipe; que, como en los cuentos de hadas, todo acabaría en la boda, después de ella solo faltaba el rótulo “y fueron felices y comieron perdices”.

Bueno... ya sabemos lo que en realidad pasó...

Ni nuestro amor ni nuestros besos consiguieron transformar a nadie, al contrario si algo cambió fue que se agrandaron esos pequeños defectos que ya conocíamos. Por mucho que llegamos incluso a renunciar a nosotras mismas intentando que nuestro matrimonio no fracasara... solo conseguimos ser menos dignas de amor a los ojos del otro....

Porque no nos enseñaron que...

Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar los dos hacia un mismo horizonte.

Nadie que te ame puede pedirte que renuncies a ti misma y si lo haces ni tú misma te respetarás.

El respeto profundo hacia la otra persona y lo que ella significa es la principal base del amor.

Que ese respeto profundo se debe basar en un conocimiento profundo.

Que el amor es un sentimiento que debe renovarse día a día.

En fin.... no supimos nunca que si algún sentido tiene el amor es apoyar y ver crecer cada día a la persona que amas cualquiera que sea el camino que ella haya elegido... y sentirse apoyado y crecer en el que tú has elegido.


martes, 25 de marzo de 2008

Violencia machista

Ocurrió el sábado a las ocho de la mañana, pero pudo haber ocurrido cualquier día y a cualquier hora. Se llamaba Lidia y tenía cuarenta y dos años; sin embargo podía haberse llamado Ana, Carmen o Esmeralda y tener cualquier edad.

Porque la violencia está ahí... y nos puede afectar a todas en cualquier lugar y en cualquier momento. Lidia ha sido la víctima número dieciocho de este año en que estamos batiendo un récord macabro.

Él era su marido, acababa de salir de la cárcel cuando en enero ella lo acogió de nuevo en su hogar a pesar de tener orden de alejamiento. Confió, como tantas de nosotras, en que su esposo cambiaría, quizá los meses de prisión le habrían hecho recapacitar; al parecer el tiempo de reclusión lo cambió, sí, lo hizo más violento todavía. Esta vez fue derecho, no falló, las dos puñaladas estaban muy cerca del corazón.

¿Qué pudo pensar Lidia? ¿Qué pudo sentir?... ¿Cómo se siente una cuando esa persona a la que tanto amas te está destrozando?...

El corazón de Lidia dejó de latir el día 22 de marzo a las ocho de la mañana, pero antes... mucho antes había comenzado a morir, con cada insulto, con cada bofetada, con cada paliza....