martes, 25 de marzo de 2008

Violencia machista

Ocurrió el sábado a las ocho de la mañana, pero pudo haber ocurrido cualquier día y a cualquier hora. Se llamaba Lidia y tenía cuarenta y dos años; sin embargo podía haberse llamado Ana, Carmen o Esmeralda y tener cualquier edad.

Porque la violencia está ahí... y nos puede afectar a todas en cualquier lugar y en cualquier momento. Lidia ha sido la víctima número dieciocho de este año en que estamos batiendo un récord macabro.

Él era su marido, acababa de salir de la cárcel cuando en enero ella lo acogió de nuevo en su hogar a pesar de tener orden de alejamiento. Confió, como tantas de nosotras, en que su esposo cambiaría, quizá los meses de prisión le habrían hecho recapacitar; al parecer el tiempo de reclusión lo cambió, sí, lo hizo más violento todavía. Esta vez fue derecho, no falló, las dos puñaladas estaban muy cerca del corazón.

¿Qué pudo pensar Lidia? ¿Qué pudo sentir?... ¿Cómo se siente una cuando esa persona a la que tanto amas te está destrozando?...

El corazón de Lidia dejó de latir el día 22 de marzo a las ocho de la mañana, pero antes... mucho antes había comenzado a morir, con cada insulto, con cada bofetada, con cada paliza....

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